Aunque se requiere un estudio mas
detallado sobre la formación de recursos humanos destinados al sector alimentario se
vislumbra que no existe correspondencia entre el nivel de calificación de los distintos
estamentos y las necesidades que enfrenta el sector para elevar la Competitividad de sus
productos. Asimismo, en la cadena de formación de los recursos humanos no existe
articulación y complementariedad. Ello atenta contra la creación de una dinámica de
innovación tecnológica que involucre el desarrollo de la ciencia y la tecnología
nacionales, el sistema educativo técnico profesional y la capacitación de los
trabajadores.
Sería de gran utilidad la realización de una investigación específica del ámbito de
formación de recursos humanos para el sector alimentario (EMTP, escuelas agropecuarias,
Institutos tecnológicos, entidades de capacitación para los sectores agrícola y
agroindustrial).
Se requiere una estrategia de Estado que abarque el mejoramiento de la calidad de la
educación, medidas legislativas orientadas a la inserción laboral de los peritos y
técnicos en el medio para el que han sido formados, una organización de la capacitación
de los trabajadores que considere las peculiaridades del sector alimentario, sobre todo el
que se refiere a productores agropecuarios pequeños y medianos y obreros agrícolas con
el fin de difundir los conocimientos tecnológicos en el agro. En particular, se requiere
la coordinación del Ministerio del Trabajo y del Ministerio de Educación para una mayor
vinculación de los educados del sistema educativo con el medio productivo y de servicios,
asimismo un mayor apoyo a los gobiernos locales para una mayor interrelación entre
éstos, los sectores productivos necesitados de capacitación, las entidades capacitadoras
y FOSIS, INDAP y SERCOTEC.
La inserción de peritos y técnicos medios en el medio laboral del sector alimentario
puede tener lugar por dos vías: el requerimiento a las empresas para el empleo de
personal calificado con el fin de elevar la calidad de productos y servicios y la
elaboración de un programa de apoyo a los egresados para la constitución por éstos de
microempresas productivas y de servicios. El aprovechamiento de esta fuerza laboral
calificada, sobre todo en el medio rural, puede servir de catalizador para difundir el
conocimiento tecnológico y crear el entorno necesario para la innovación entre los
segmentos rezagados de la fuerza laboral.
El sector alimentario es uno de los más dinámicos de la economía nacional. La
elevación de la Competitividad de sus productos puede aportar la diversificación
necesaria para una inserción más amplia del país en el mercado internacional. Ello
requiere la instauración y el desarrollo de un sistema de ciencia y tecnología capaz de
aprovechar la transferencia tecnológica desde los centros líderes en base a la
interdependencia y la cooperación. Un importante papel en ello deben jugar las
universidades. Se vislumbra de gran utilidad apoyar las iniciativas de la Universidad de
Santiago de Chile, por cuanto ya se han acumulado ahí capacidades y competencias
adecuadas para estructurar una cadena de formación de recursos humanos que comprenda I y
D, formación de docentes destinados al sector alimentario y formación de peritos y
técnicos medios que lleven los conocimientos al terreno laboral. En particular,
CECTA/USACH está encaminando un proyecto para la organización de un Centro de Excelencia
Académica. Las actividades de un centro de tal naturaleza debería ejercer una fuerte
influencia y retroalimentarse de los sectores que lideran la inserción internacional del
país y le otorgan su capacidad competitiva, combinando actividades de investigación y de
formación especializada de recursos humanos