III. IMPORTANCIA DEL SECTOR ALIMENTARIO DEL SECTOR EN LA ECONOMIA CHILENA


El sector alimentario chileno es en la actualidad uno de los más dinámicos en la economía del país. La revisión del comportamiento de la agricultura y la agroindustria en Chile muestra una de las experiencias más notables en el ámbito latinoamericano.

Ello se manifiesta muy visiblemente en la creciente contribución que los productos primarios agrícolas y de la industria agroalimentaria hacen al saldo comercial doméstico. Se constata que a nivel global el país tiene un impacto casi nulo en la formación de los precios, pero en relación a algunos productos de origen agrícola o agro-industrial como harina de pescado, uva, manzanas, ha alcanzado en la actualidad una participación muy importante en el mercado mundial del orden de 33%, 23% y 7% respectivamente, similar e incluso superior en algunos casos a productos como el cobre, principal exportación del país por muchas décadas (Tejo, 1998).

Cuadro 1
CHILE: EVOLUCIÓN DE LAS EXPORTACIONES, 1984-1995
(En millones de dólares)

1984

1987

1990

1994

1996

I. Total exportaciones

3 657

5 102

8 372

11 538

15 396

II. Total de exportaciones de la agricultura

368

629

888

1 166

1 589

Porcentaje del total

10,1

12,3

10,6

10,1

10,3

Total exportaciones de fruta fresca

292

527

747

963

1148

Porcentaje de las exportaciones de la agricultura

79,3

83,8

84,1

82,6

72,2

III. Total exportaciones agroindustriales

72

173

388

658

1038

Porcentaje del total

2,0

3,4

4,6

5,7

6,7

IV.Productos forestales primarios y procesados

353

559

846

1450

1543

Porcentaje del total

9,7

11,0

10,1

12,6

10,0

Fuente: ODEPA, sobre la base de información del Banco Central de Chile. ( En Tejo, 1998)


Por otra parte, si se consideran las exportaciones del sector alimentario secundario mas hoteles y restaurantes, se observa que éstos tienen una incidencia de aproximadamente el 39 % en el sector manufacturero, en 1997. (Proyecto USACH, 1998). En ese mismo año, las exportaciones de alimentos de los sectores primario y secundario juntos constituyeron el 42% de todas las exportaciones no cobre (Proyecto USACH, 1998).

La ocupación total de la industria de alimentos equivale a mas del 30% del total de personas ocupadas en el sector manufacturero. Especialmente relevante es el empleo que genera la industria alimentaria en regiones, siendo de especial importancia en la III, IV,VII,X, XI y XII, en que cubre mas del 50% del total de la industria manufacturera nacional. Tal hecho adquiere una gran significación en un enfoque orientado al desarrollo regional y local, la descentralización y la generación de empleo y mejores condiciones de vida para la población de las regiones que frene el éxodo a Santiago. Quizás sea oportuno destacar que diversos estudios, para distintas economías dan cuenta que ante situaciones críticas, el deterioro en la industria alimentaria es menos intenso que para el sector industrial en su conjunto (Castillo M.1988, Vergoupulos K.1987).(1)

El auge que adquirió la agroindustria en las últimas décadas se pone en evidencia con las sostenidas tasas de inversión en el sector. Esta pasó de 47 mil millones de pesos en 1979 a 163 mil millones de pesos en 1995. La inversión mas fuerte se ha registrado en las actividades más dinámicas que ha tenido este país en el desarrollo de las exportaciones: procesamiento y elaboración de frutas, elaboración de productos del mar, de alimentos diversos, la industria vinícola, de carnes y producción de bebidas no alcohólicas.

Parte importante del sector alimentario, lo constituye también el que abarca a hoteles y restaurantes, por cuanto son rubros vinculados a la gastronomía. Su auge incide de manera directa en el desarrollo de aquel. Los montos que alcanza la inversión en estos rubros son de gran envergadura. Así, las inversiones presupuestadas para inicios de 1998 arrojaban un total de 1608.9 millones de dólares. Los mayores montos se observaron en la IV, V, IX y X, XI y XII regiones y Región Metropolitana ( Proyecto USACH, 1998).

El dinamismo con que el sector alimentario ha funcionado se expresa además en los datos correspondientes a las tasas de incremento del valor agregado que para los últimos quince años fue de 5.4%, mientras que el conjunto de la economía tuvo un crecimiento de 4.8%. El mayor aporte al valor agregado del sector (en torno al 96%) lo hacen los establecimientos de gran tamaño (mas de 50 personas ocupadas) que constituyen un tercio del total. Las plantas con menos de 50 personas ocupan dos tercios de los establecimientos, siendo su contribución al valor agregado de aproximadamente 4%.

Cuadro 2
CRECIMIENTO DEL VALOR AGREGADO POR ACTIVIDAD AGROINDUSTRIAL. 1979-1995
(Porcentaje promedio anual)

1979-1983

1983-1987

1987-1995

1980-1995

Productos del mar

14,5

25,9

10,9

16,5

Frutas y legumbres elaboradas

8,8

8,1

8,9

8,6

Alimentos diversos

8,2

1,7

13,0

7,9

Alimentos para animales

5,2

-8,5

24,9

7,7

Harina de pescado

14,2

14,6

-4,4

6,5

Carnes

1,9

8,1

8,0

6,3

Bebidas no alcohólicas

-0,2

1,2

13,9

5,7

Elaboración de cacao

4,7

-0,2

11,3

5,6

Refinería de azúcar

2,8

14,3

1,1

5,6

Promedio agroindustrial

4,2

5,9

6,0

5,4

Bebidas malteadas

2,0

11,6

1,7

4,9

Lácteos

-3,8

4,3

10,0

4,2

Industria del tabaco

8,4

1,4

3,5

4,2

Bebidas alcohólicas

-8,3

0,7

14,7

3,3

Industria vinícola

-5,7

2,5

7,6

2,1

Molinería

8,9

-1,7

-1,0

1,5

Panadería

-3,3

-1,0

6,9

1,4

Fuente: INE, Encuesta Nacional Industrial Anual. (En Tejo, 1998)


Como se puede observar, las actividades de mayor crecimiento corresponden a productos del mar, elaboración de frutas y hortalizas, las carnes, harina de pescado, alimentos diversos.

Al estudiar la participación de las diversas actividades agroindustriales en el total del sector se destacan aquellas vinculadas a la elaboración de productos intermedios y no estrictamente alimentos, predominando la industria del tabaco y de harina de pescado (sobre 10% del valor agregado sectorial). En segundo orden se encuentran los rubros que utilizan productos de origen pecuario, condimentos y saborizantes y la elaboración de pescados y crustáceos (aproximadamente 8%). Con una contribución en torno al 6% se encuentran las elaboraciones a partir de frutas y hortalizas y la industria vinícola.

Los estudios sobre el éxito de la agricultura y la industria agroalimentaria chilenas, (tanto en la participación creciente de estas actividades en los mercados externos, como en el buen desempeño en el mercado interno ante bienes importados) han demostrado que ello ha sido posible por la conjunción de diversos factores. Unos de ellos generados a partir de medidas de política general y de desarrollo del sector, implementadas en los años 80, que fueron consolidando un esquema agroexportador, de apertura y confrontación de la agricultura con la competencia externa. Sin embargo, se hacen patentes otros que se relacionan a todo un esfuerzo iniciado varias décadas atrás orientado a la investigación, la elaboración de proyectos agroindustriales, análisis económico y organización institucional.

Los segundos factores coadyuvaron a que, dadas las condiciones favorables al rendimiento del factor capital se hiciera posible la aplicación de nuevas tecnologías y un proceso de innovación permanente que involucró a las actividades conexas que facilitan la generación de la calidad exigida a los productos y la posibilidad de mantenerla a lo largo de la cadena hasta su comercialización en los puntos de destino. Es decir, se ha producido una conjunción de tecnologías "duras" facilitadas con la apertura comercial que experimentó el país, con una serie de operaciones de coordinación intersectorial que involucra no sólo las labores propiamente agrícolas especializadas y los servicios de apoyo, sino también una localización y estructuración óptimas de las plantas agroindustriales; el manejo de cadenas de frigoríficos, una nueva organización de las operaciones de embalaje y transporte terrestre y marítimo etc.

Es interesante destacar de lo anteriormente dicho que los favorables resultados de la agricultura y la agroindustria chilenas , en los rubros más dinámicos, responden a que la aplicación de progreso técnico y la innovación tecnológica revisten un carácter sistémico, es decir, implican impactos tecnológicos en todas las etapas de producción, procesamiento, distribución y comercialización en lo que han jugado un papel crucial el desarrollo de capacidades y la acumulación de experiencia de producción y gestión y no sólo la incorporación de maquinaria y equipos, además se ha involucrado también a los servicios conexos.

En la producción hortofrutícola, uno de los rubros de mayor dinamismo, juega un papel decisivo en la etapa de precosecha, además del material vegetal empleado y la propiedad de la tierra, la experiencia y calificación de la mano de obra. Este último factor es crucial en el logro de niveles altos de efectividad en todas las labores culturales (riego, escarda, limpieza etc.) y en la mantención en la etapa de post – cosecha de las características del producto y del grado de madurez óptimo para lograr un período más prolongado de almacenaje, una combinación que exige un alto grado de conocimiento de la actividad.

La etapa posterior a aquellas se relaciona con la incorporación de valor agregado al producto mediante su selección y el acondicionamiento del mismo para una presentación que cumpla con los parámetros de calidad exigidos en los mercados externos. Los agentes que intervienen en el proceso de comercialización también deben estar altamente calificados para mantener la calidad hasta el punto de destino. En esta etapa, el éxito depende de los procedimientos utilizados para evitar el deterioro de los productos, tales como el enfriamiento rápido y el almacenamiento en condiciones adecuadas. De ahí en adelante, entra en juego todo lo relacionado con el transporte hacia los puertos y la manipulación en ellos, así como su desplazamiento marítimo hacia los mercados. En esta etapa también se han introducido innovaciones que apuntan a mantener la calidad exigida por los consumidores lejanos.

El estudio citado afirma que "la agricultura y la agroindustria en economías en apertura como la chilena ha generado un proceso que no solamente indujo un aumento del gasto en tecnología en estas actividades sino que ha involucrado del mismo modo y substantivamente al conjunto de actividades adyacentes, al extremo que se afirma que el negocio en el caso chileno ha estado y seguirá estando en la producción de estos sectores y también en todos los servicios anexos al producto" (Tejo, 1998).

INDICE


Nota:

(1) La cadena productiva asociada a la elaboración de bienes alimenticios constituye uno de los ejes con más fuertes enlaces de producción y empleo. El estímulo de la producción alimentaria induce una serie de externalidades positivas en los sectores agropecuario, industrial y de servicios. En el caso del sector agropecuario, ellas se materializan a través del suministro de materias primas, en el sector servicios, mediante la utilización del transporte y el almacenaje y la comercialización de los productos; en el sector industrial, vía la demanda por insumos intermedios y bienes de capital. Ya en la década de los 80. estudios del sector mostraron que todos los subsectores de la IA poseen encadenamientos productivos totales, directos e indirectos, superiores al promedio de la economía.