Dentro del sistema de formación de
los recursos humanos en Chile resulta de interés conocer el segmento de la educación
técnica ( Educación Media Técnica Profesional y Centros de Formación Técnica), y en
lo posible acercarnos a la situación de aquel segmento que se relaciona con la
producción agroalimentaria (incluyendo la capacitación), aunque desde ya hay que dejar
constancia que este es un vasto mundo que requiere un estudio mas detallado, por cuanto
existe un vacío en su conocimiento que no se corresponde con la importancia que para la
economía del país tiene dicho sector productivo.
La importancia que reviste este subsector educacional y sobre todo el que se relaciona con
la producción agroalimentaria se desprende de los siguientes puntos:
Está orientado a la formación de peritos y técnicos medios, eslabón que en esencia debería constituir el puente para la transferencia, dentro de las empresas, de los conocimientos generados en las instituciones de ciencia y tecnología, desde el cuerpo ingenieril-profesional hacia el estamento de operarios y productores agrícolas.
El bagaje de competencias cognitivas de este subsector deberá constituir un eslabón intermedio entre las ciencias básicas y la aplicación práctica de esos conocimientos a la producción, lo que genera un entorno favorable a la innovación tecnológica en la práctica laboral de operarios y productores agrícolas en las condiciones ideales a la que se debe propender, de estrecha interrelación entre estos estamentos, sea en las empresas agropecuarias, microempresas de servicios formadas por peritos y técnicos o en empresas agroindustriales y alimentarias.
En esencia, lo que se plantea aquí es que el cuerpo de peritos y técnicos medios deberá constituir, en la practica laboral cotidiana, un medio de capacitación permanente para el sector de trabajadores con menores niveles de calificación, objetivo importante, sobre todo en el medio rural y agrícola. Es conocido que en Chile, la enseñanza primaria tiene una cobertura aproximada de 100%, sin embargo, la práctica de la capacitación a productores y trabajadores agrícolas tropieza muchas veces con dificultades relacionadas con la incapacidad de los educandos para asimilar creativamente conceptos técnicos y de gestión. Ello tiene que ver no sólo con la relativa baja calidad de la educación escolar en el medio rural, sino con que la capacitación ofrecida actualmente no constituye un proceso continuo. Lo antes expuesto atañe al hallazgo de diversos estudios sobre que la educación, por ejemplo en el medio agrícola, tiene efecto sobre la productividad "sólo cuando existe modernización tecnológica, es decir, cuando hay muchas cosas nuevas que aprender. Si, en cambio la tecnología es tradicional y todos los métodos de producción son conocidos y han sido aplicados por varias generaciones, el mayor grado de educación formal tiene poca utilidad para elevar la producción" (Dirven M. ).
Los estudios realizados a los subsectores educativos en referencia indican que a ellos mayoritariamente postulan, (sobre todo a la EMTP) los jóvenes de menores ingresos. Así, un estudio reciente muestra que cifras que bordean el 50%, corresponde a alumnos que pertenecen a los dos quintiles más bajos de ingresos. Además, la mayor cifra (54%) se encuentra en el sector de establecimientos municipalizados (Universidad de Chile, 1998).
La misma situación se encuentra en estudios anteriores, mostrando que mientras menor es el ingreso de los padres, mayor es la probabilidad de que la familia seleccione un liceo técnico profesional. Por otra parte, la inserción laboral para las regiones VII, VIII, IX y X de los egresados de EMTP se obtiene en un volumen notoriamente superior que los egresados de la Enseñanza Media Científico Humanista, con porcentajes de 89% y 53%, y tasas de desempleo de 22% y 33% respectivamente. Estos indicadores muestran que existe un campo laboral demandante de recursos humanos formados en este subsector y orientan hacia la importancia que tiene en la lucha contra la pobreza, la creación de condiciones para una mejor inserción laboral de estos jóvenes. Ello es relevante tratándose de instituciones orientadas al sector agroalimentario, por cuanto pueden ser un factor coadyuvante al desarrollo rural basado en el impulso al trabajo agrícola y no agrícola (entre otros, en el campo de los servicios a la producción agropecuaria y agroindustrial).